Jaque mate en el INE: Sheinbaum obliga a dimitir a Guadalupe Taddei tras escándalo de corrupción.

29.10.2026

El 25 de octubre de 2026, Guadalupe Taddei Zavala presentó formalmente su renuncia como Consejera Presidenta del Instituto Nacional Electoral (INE), acorralada por crecientes escándalos de corrupción y tras la intervención directa de la Presidenta de la República, Claudia Sheinbaum, quien exigió su salida inmediata para contener la crisis institucional. En su mensaje oficial, Taddei argumentó que su decisión buscaba "proteger al Instituto", aunque su separación del cargo se concretó bajo la presión ineludible del Ejecutivo federal, concluyendo de manera anticipada un mandato legal proyectado hasta 2032.

Nacida en Cananea, Sonora, en 1963, y licenciada en Administración Pública, Taddei Zavala había forjado una trayectoria de más de 25 años en la función pública. Inició a principios de la década de 1990 en el extinto Instituto Federal Electoral (IFE) y posteriormente ocupó cargos clave, como la presidencia del Instituto Electoral de Sonora (2014-2021) y del Instituto de Transparencia de dicha entidad (2022-2023). En abril de 2023, hizo historia al ser elegida mediante insaculación en la Cámara de Diputados como la primera mujer en presidir el INE.

Sin embargo, su gestión estuvo permanentemente marcada por las tensiones políticas derivadas de los vínculos de sus familiares cercanos con el partido oficialista Morena. El colapso de su administración ocurrió en octubre de 2026, cuando investigaciones periodísticas exhibieron una presunta red de triangulación y conflicto de interés. A través de videos y fotografías, se documentaron reuniones privadas entre Taddei, miembros de su familia y José Alfredo Hernández Casillas, uno de los principales contratistas millonarios del INE.

Estas revelaciones desataron un cerco político e institucional sin precedentes. Mientras la oposición y legisladores de diversos partidos exigían auditorías, y la Auditoría Superior de la Federación (ASF) iniciaba un proceso formal de fiscalización por irregularidades en licitaciones, el golpe definitivo provino de Palacio Nacional. Ante la gravedad de las evidencias y el desgaste público, Claudia Sheinbaum retiró cualquier respaldo político y obligó a Taddei a dimitir, forzando la caída de la funcionaria y abriendo una nueva etapa en la dirección del árbitro electoral. 

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